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Web social, ¿hora de cambiar el chip?

Internet ha cambiado y seguirá cambiando nuestra forma de “ser y hacer”,  a nivel personal, profesional y empresarial. Sin que seamos plenamente conscientes de ello, la Red se ha colado en nuestro día a día.  Está presente en la forma en que nos relacionamos, nos informamos, buscamos trabajo, interactuamos con nuestros amigos y hasta hacemos negocios y networking.  Ha servido como plataforma para movimientos y cambios sociales sin precedentes en la historia y hasta ha cambiado la forma de hacer política.

La sociedad es cada vez más digital y esto no ha hecho más que empezar. ¿Qué significa todo esto para nosotros? ¿Para las empresas, los profesionales que buscan un nuevo empleo o quieren reinventarse? ¿Para los que quieren emprender un nuevo negocio? Podemos darle la espalda y seguir como si no fuera con nosotros, pero también podemos aprovechar de forma estratégica las oportunidades que nos ofrece Internet.  La decisión es sólo nuestra, pero al menos que no nos suene “a chino” cuando escuchemos hablar de web 2.0, web 3.0, la nube o el “social commerce”.

Una web “viva” y ahora ¿humana?

La primera generación de Internet, la web  1.0, eran páginas estáticas en las que el usuario era un mero espectador.  No podía hacer nada más que navegar y leer. El “web-master” era el único que podía hacer cambios de contenidos. Eran páginas hechas en complicadísimos lenguajes de programación que manejaban unas cuantas mentes privilegiadas.  Ciertamente aún hoy, en plena era de la información, muchas empresas tienen sus webs con contenidos que no se han modificado en años.

Esto empieza a cambiar a principios del 2000 con la aparición de Wikipedia y los blogs, en los cuales cualquier usuario podía ser creador de contenidos y por ende, modificar la arquitectura de la Red.  Se va gestando el concepto de web 2.0, que fue definido en 2004 por el irlandés Tim O’Reilly.

Internet deja de ser unidireccional y se vuelca en un sistema más abierto, que maximiza la interacción entre usuarios, que se relacionan entre sí a través de entramados sociales, comparten contenidos y sobre todo, conversan generando conocimiento”.

Es una web que está viva, en constante evolución y  que da forma a una inteligencia colectiva donde se crean comunidades virtuales en torno a intereses, aficiones y gustos comunes.  Por lo tanto, la web 2.0 es mucho más que redes sociales. Se trata de una auténtica democratización de Internet, donde se lleva al mundo virtual, nuestro comportamiento en el mundo real, ya que como seres humanos estamos “programados” para interactuar y comunicarnos.

Luego de esta web democrática, ya se está dando el salto a la siguiente evolución: la web 3.0,  una web “humana” que interpreta y personaliza nuestros gustos, aficiones e intereses, a partir de la información que nosotros hemos compartido. Aquí lo importante no es sólo la interacción, sino la información: nuestros datos. Hablamos del embrión de lo que algunos creían que era pura ciencia ficción: la inteligencia artificial, que puede ser capaz de predecir, por ejemplo, qué canción puede ser un éxito, a partir de los gustos y aficiones de una determinada comunidad virtual.

Las empresas en la web 2.0 y 3.0

La web social supone un cambio de paradigma que las empresas no deberían ignorar.  Se ha perdido el control absoluto del mensaje. Es decir, la reputación de las empresas y el valor de su marca ya no se construyen sobre lo que ellas dicen de sí mismas sino principalmente sobre lo que los usuarios comentan y comparten. Y esos comentarios—buenos y malos—se expanden por la red a velocidades de vértigo.

Ahora las empresas hablan y la gente les contesta, pero también habla de ellas, opina y recomienda. El boca a boca se multiplica por diez en el mundo virtual y el consumidor es cada vez más exigente y basa sus decisiones de compra en lo que se dice en la web de determinada marca o producto. Para una empresa no basta sólo con tener una web, debe crear contenido e interactuar con su público objetivo.

La web difumina las fronteras y ofrece la posibilidad de vender a cualquier parte del mundo con un solo click. Si somos profesionales, nos permite darnos a conocer, teletrabajar y tener acceso a personas con las que, de no ser por Internet, nunca podríamos interactuar.

¿Amenaza u oportunidad?

Depende enteramente de nosotros. Si tenemos suficiente flexibilidad y visión de “volar muy alto” como profesionales, empresarios y emprendedores, o si por el contrario, preferimos esconder la cabeza en la arena y hacer las cosas como siempre. Y usted qué prefiere ser ¿avestruz o gaviota?

Si este artículo te ha parecido útil e interesante, compártelo en tus redes sociales favoritas. Al fin y al cabo, de esto se trata la web 2.0. ¿No crees?

Artículo original publicado en la sección de Gerencia del semanario económico Capital.

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Comunicar, conversar, interactuar y dejar huella. Tengo 15 años trabajando en comunicación en sus diferentes facetas: el periodismo, comunicación corporativa y más recientemente, los medios sociales. Me defino como una idealista empedernida en constante evolución.

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